Este es uno de los puntos más importantes del
proceso, ya que mientras el producto no cumpla todos los requisitos esenciales
, no será conforme y no podrá comercializarse.
El diseñador debe analizar todos los requisitos esenciales de la/s Directiva/s de
aplicación y determinar si el riesgo correspondiente existe en el producto, en cuyo caso,
habrá de tomar las medidas oportunas para subsanarlo. Es importante que las medidas de
seguridad permitan una utilización fácil del producto, sin dificultar su uso previsto:
faltar a este principio podría conducir a que las medidas de seguridad fueran
neutralizadas por el usuario para explotar al máximo las posibilidades del producto.
El empleo de una norma o especificación
técnica representa una manera cómoda de cumplir las Directivas .
Se puede recurrir a otros medios ya que
a priori no se establece ningún método concreto, pero las normas tienen la ventaja de
fijar un nivel de seguridad; y aunque no se sigan, al menos puede hacerse una idea del
nivel de seguridad requerido que, de otro modo, tendría que averiguar por medios
susceptibles de ser cuestionados. Las normas armonizadas
, publicadas en el Diario Oficial de las Comunidades Europeas (D.O.C.E.) y traspuestas a
normas nacionales, son las únicas que confieren presunción de conformidad con los
requisitos esenciales de los que tratan.
Como todas las demás normas , las normas
armonizadas no son obligatorias y como ya se ha indicado, el fabricante es libre de
utilizar otros medios para satisfacer los requisitos esenciales . Pero en tal caso,
deberá alcanzar un nivel de seguridad como mínimo equivalente al establecido por esas
normas armonizadas , ya que éstas fijan el "estado de la técnica" en un
momento dado y por consiguiente, el nivel de seguridad alcanzable cuando se elaboraron.
Cuando no se apliquen estas normas puede ser imprescindible un
examen de tipo
por un Organismo Notificado (dependiendo de la Directiva)
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